Calidad del agua
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 La Itaipú dedica cuidado especial a la preservación de su materia prima insustituible, el agua.

Para protegerla, la Entidad mantiene un programa de manejo de cuencas hidrográficas, el Cultivando Agua Buena, cuyo objetivo es disminuir la entrada de sedimentos y productos químicos en su embalse.

De acuerdo al monitoreo realizado por el Instituto Ambiental del Paraná (IAP), el agua del embalse de Itaipú está libre de coliformes fecales y bacterias que puedan causar enfermedades en seres humanos. Según el IAP, no hay ningún tipo de emisión de desechos que pueda influir sobre la calidad del agua.

La preocupación con la calidad del agua llevó a la empresa a crear, en 1977, un programa permanente de monitoreo del Río Paraná y sus afluentes, de donde proviene el agua que alimenta al lago de Itaipú, formado en 1982. Los programas ambientales desarrollados por la Itaipú ayudaron a preservar la biodiversidad acuática, garantizando sus múltiples usos, sin comprometer el funcionamiento de la central.

El mantenimiento de la calidad del agua incluye acciones de conservación del suelo, como la construcción de terraplenes en curvas de nivel, adecuación de caminos, mantenimiento de abastecedores comunitarios, reciclaje de envases de toxinas agrícolas y el incentivo a la práctica del plantío directo, además del saneamiento rural. Las actividades se desarrollan con la amplia participación de la comunidad: en total, son 1.247 instituciones aparceras, entre universidades, órganos de diversas esferas gubernamentales, ONGs y asociaciones.

Las acciones de la Itaipú volcadas a la calidad del agua también tienen la intención de: registrar los datos obtenidos para la formación de un banco de informaciones, como contribución al acervo científico, y al estudio de la evolución de múltiples parámetros de interés científico a lo largo del período de la vida útil del embalse.

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