La represa de Itaipu ya no representa un obstáculo infranqueable a la migración de los peces en el río Paraná. Desde diciembre de 2002, un canal artificial materializa la unión entre el embalse de Itaipu y el cauce del río Paraná, aguas abajo de la descarga de la central hidroeléctrica.
Con 10 km de extensión, el Canal de la Piracema permite que a fines de la primavera los peces migratorios remonten al canal para alcanzar a sus áreas de reproducción arriba de la represa, y que en el período de otoño e invierno realicen la migración trófica en el sentido contrario hacia las áreas de alimentación. Esta comunicación es fundamental para la conservación de la biodiversidad.
El Canal de la Piracema aprovecha un tramo del lecho del río Bellavista para vencer al desnivel medio de 120 metros existente entre el río Paraná y la superficie del embalse. La desembocadura del río Bellavista se halla a 2,5 km más abajo de la represa.
Los trechos correntosos del canal son intercalados por lagunas para propiciar un remanso para los peces que ascienden en dirección al embalse. Dentro de las lagunas, las especies (migratorias o no) pueden eventualmente alimentarse y descansar.
La construcción del Canal de la Piracema fue precedida por un estudio denominado "La ictiofauna en el río Bella Vista", que sirvió para evaluar si el canal tendría condiciones de permitir el paso de las especies migratorias del río Paraná.
La Itaipu estudia la migración de peces en el río Paraná en sociedad con el Grupo de Investigaciones en Recursos Pesqueros y Limnología de la Unioeste (Gerpel), la central hidroeléctrica binacional de Yaciretá (Paraguay y Argentina), y la central de Puerto Primavera (en a divisa de São Paulo y Mato Grosso do Sul).
Esta acción conjunta permite acompañar a la dispersión de las especies a lo largo de 1.000 km en el río Paraná y sus afluentes, lo que proporciona informaciones sobre el ciclo migratorio y auxilia la implementación de medidas de reducción de impactos ambientales.
La ictiofauna también es monitoreada dentro del Canal de la Piracema por la Itaipu en sociedad con la Universidad Estatal de Maringá (UEM) y la Universidad Estatal del Oeste del Paraná (Unioeste).
Hasta agosto de 2006, pasaron por el Canal de la Piracema ejemplares de cerca de 130 especies migratorias y no migratorias, el equivalente a cerca del 70% de las especies conocidas de peces de la región.
El comportamiento de las especies de gran tamaño, como dorados, pacús, curimbas, jaús y surubíes, es observado por medio del implante de radio transmisores. Las señales son captadas por cinco estaciones de radio recepción, dispuestas a lo largo del Canal de la Piracema con la finalidad de almacenar informaciones sobre la dispersión de los ejemplares marcados.
Los resultados evidencian la utilización del Canal de la Piracema tanto para la migración ascendente, en dirección al embalse, como descendente, en dirección al río Paraná. Hay registros de ejemplares marcados en Itaipu que migraron 625 km hasta el lago artificial de la central de Puerto Primavera.
Concebido como un auténtico eslabón de la vida, el Canal de la Piracema tiene, además, otra finalidad: la promoción del deporte. Parte de las correderas, el llamado Canal de Itaipu, sirve para la práctica de deportes náuticos de competición, como canotaje, rafting y slalom.
Con 430 m de extensión y desnivel de 7,2 m, el sector de aguas bravas Canal de Itaipu fue proyectado para crear el régimen turbulento característico de las aguas para competición, y para mantener su transposición en todos los caudales posibles, que varían desde 5 m3/s hasta 12 m3/s,
Cuenta con obstáculos naturales (rocas) y artificiales (bloques de piedra) para las competencias, que a la vez permiten la modulación de las corrientes.