ITAIPU integra la Red Mundial de Reservas de Biosfera de la UNESCO con ocho áreas protegidas

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ITAIPU forma parte de la Red Mundial de Reservas de Biosfera de la UNESCO, desde el 2017, con ocho áreas protegidas ubicadas en los departamentos de Alto Paraná y Canindeyú (Margen Derecha de la Binacional). En conjunto, abarcan 63.678 hectáreas y resguardan una rica biodiversidad en el corazón del Bosque Atlántico del Alto Paraná (BAAPA), uno de los ecosistemas más valiosos y amenazados de la región.

Estos recintos ecológicos son las reservas naturales Tatí Yupí, Pikyry, Yvyty Rokái, Itabo, Limoy, Pozuelo, Carapã y el Refugio Biológico de Mbaracayú (de manejo binacional). Están bajo la gestión de la División de Áreas Silvestres Protegidas, dependiente de la Superintendencia de Gestión Ambiental de ITAIPU. La mencionada dependencia desarrolla programas orientados a la conservación de la diversidad biológica, la protección de especies endémicas o en peligro de extinción y la recuperación de zonas degradadas.

Además de su valor ecológico, estos espacios cumplen una función clave como corredor biológico y antierosivo, al proteger el curso del río Paraná y mantener la conectividad entre los remanentes del BAAPA. En ellos se preservan paisajes naturales de alto valor escénico, con vistas que atraen tanto a investigadores como a visitantes.

Las áreas protegidas de la Entidad también están abiertas al turismo controlado y a la recreación, ofreciendo un entorno para el contacto directo con la naturaleza. A esto se suma la investigación científica, centrada en el estudio de la fauna (mamíferos, aves, reptiles y peces) y de la biodiversidad forestal, incluyendo la estructura y dinámica de los bosques.

Preservación de la biodiversidad

El sistema está compuesto por reservas y refugios biológicos creados en diferentes etapas. Las reservas de Limoy e Itabó, junto con los refugios Tatí Yupí y Mbaracayú, fueron declarados áreas protegidas en 1984. Posteriormente, en 2008, se incorporaron Pikyry, Yvyty Rokái y Carapã, mientras que Pozuelo fue establecida en 2014.

La Reserva Natural Tatí Yupí, ubicada en Hernandarias, combina humedales, saltos y nacientes. Alberga especies como carpinchos, monos aulladores y yacarés. La reserva Pikyry, en Santa Fe del Paraná, se caracteriza por su monte alto y una importante diversidad de aves y mamíferos. Itabo, una de las reservas más extensas, presenta áreas secas y zonas inundables, con alta diversidad de fauna.

A su vez, Yvyty Rokái integra sectores húmedos y secos, con presencia de especies sensibles a la presión de la caza; mientras que Limoy resalta por su amplia superficie y riqueza biológica.

En Canindeyú, la reserva Carapã cumple un rol clave en la conectividad ecológica. Pozuelo, por su parte, combina áreas acuáticas, islas y zonas inundables, lo que favorece una alta biodiversidad. Finalmente, el Refugio Biológico de Mbaracayú, en la frontera (Saltos del Guairá, Paraguay – Mundo Novo, Brasil), se configura como un refugio binacional con características propias de su ubicación.

La incorporación de estas áreas a la Red Mundial de Reservas de Biósfera se concretó en el año 2017, en el marco del Programa sobre el Hombre y la Biósfera (MAB) de la Unesco. Desde entonces, forman parte de un sistema internacional que promueve el equilibrio entre la conservación ambiental y el desarrollo sostenible.

Sesión 2026

Este rol cobra especial relevancia en el contexto en que Paraguay será sede de la 38ª Sesión del Consejo Internacional de Coordinación del Programa de la Unesco, donde se evaluará la gestión de las reservas de biósfera a nivel global.

En este escenario, las ocho áreas protegidas de ITAIPU se presentan como uno de los principales ejemplos de gestión ambiental en la región; integrando conservación, investigación y uso sostenible del territorio.

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