El sábado 9 de mayo se conmemoró el Día Mundial de las Aves Migratorias, fecha que se celebra el primer sábado del corriente mes para concienciar sobre la importancia de proteger a estos animales y sus hábitats. En el marco de la evocación, ITAIPU destaca las iniciativas llevadas a cabo para la protección de estas especies fundamentales para los ecosistemas.
Las aves migratorias se desplazan anualmente de forma cíclica entre sus áreas de reproducción y las zonas de invernada para evitar climas extremos y asegurar alimento (a menudo viajan miles de kilómetros). Las áreas protegidas bajo manejo de la Binacional son vitales para estos animales, dado que son espacios que les proveen refugio y alimentación.

Fotos: Víctor Martínez
El biólogo Víctor Martínez, encargado de la Reserva Natural Yvyty Rokái de ITAIPU, explicó que, como parte de su compromiso ambiental, la Entidad lleva adelante programas con criterios de sustentabilidad y acciones orientadas hacia la preservación de los espacios verdes y áreas protegidas. Parte esencial de estas gestiones es la protección del hábitat para las aves migratorias.

«Las aves migratorias responden rápidamente a cambios en la disponibilidad de alimento, calidad del agua y estructura del hábitat. Su monitoreo permite evaluar el estado ecológico del embalse y orientar decisiones de manejo», agregó.

El profesional detalló además que existe un monitoreo permanente de amenazas que puedan comprometer a las especies que habitan las áreas protegidas de la Binacional, incluyendo a las aves migratorias. En ese sentido, destacó el trabajo de los guardaparques, técnicos y encargados de reservas, que recorren y vigilan los espacios naturales como parte de sus tareas cotidianas.
Principales peligros
En lo que refiere a las amenazas que enfrentan estas especies durante su paso, Martínez citó los cambios en el nivel del agua, disturbios humanos (fuego) y alteraciones del hábitat (contaminación).

Añadió que el comprometimiento de los ecosistemas acuáticos debido al cambio climático, la contaminación, la sobreexplotación de los acuíferos y otras amenazas, ponen en peligro la disponibilidad de agua limpia. Esto puede afectar la disponibilidad de insectos, moluscos y otros recursos que sirven de alimento para estas especies.

«El nivel del agua y el clima determinan si el embalse funciona como un eslabón seguro o un cuello de botella en la migración. Por eso, su manejo y monitoreo son críticos para la conservación de estas especies», sostuvo.

Martínez destacó que ITAIPU realiza periódicamente una evaluación de la calidad del agua, tanto del embalse como de los cauces hídricos dentro de las reservas. Asimismo, los profesionales de la Binacional llevan adelante trabajos de restauración y recuperación de hábitats terrestres, que contribuyen a mantener la calidad del agua y protección del embalse. Esto favorece de manera directa e indirecta a la conservación de las especies migratorias.

«Uno de los grandes desafíos es pasar de conservar, no solo sitios, sino procesos ecológicos dinámicos de estos ecosistemas, que permitan que nuestro embalse y áreas protegidas funcionen como un lugar resiliente a los cambios y perturbaciones que puedan ocurrir en el planeta», concluyó el especialista.






