Este martes, 13 de octubre, se cumplen 44 años de un hecho sin precedentes y que fue la primera gran prueba que superó ITAIPU durante el proceso de construcción: el cierre de las compuertas de fondo de la presa y el inicio del proceso de llenado del embalse. A las 05:45 de aquel día, pero de 1982, el flujo de las aguas del río Paraná, que en ese momento estaba cerca del caudal promedio (12.000 metros cúbicos por segundo), quedó interrumpido y comenzó a subir el nivel del embalse. Una de las compuertas de fondo, la N° 12, ya había sido bajada anteriormente en carácter experimental. Las once compuertas de fondo restantes bajaron con un intervalo de 20 segundos cada una y, en 8 minutos, la maniobra quedó concluida.
Para esta operación, se llevaron a cabo cuidadosos estudios conducidos con métodos y modelos matemáticos, que permitieron garantizar la seguridad estructural de la presa, que es considerada una de las maravillas de la ingeniería del mundo moderno. Para su construcción, se siguieron los más estrictos estándares de seguridad y fueron instalados más de 3.000 instrumentos, los cuales en la actualidad siguen monitoreando continuamente el desempeño de la estructura y son supervisados constantemente por los equipos técnicos de la central hidroeléctrica.

Según se destaca en el libro “Apuntes para la historia política de ITAIPU”, del Ing. Enzo Debernardi (+), el cierre de las compuertas fue probablemente la más delicada de todas las obras de construcción de la represa de ITAIPU.
“Si una de esas compuertas hubiera tenido un mal funcionamiento trabándose en su recorrido, el aumento inevitable del desnivel que iría creciendo entre aguas arriba y aguas abajo de la presa, a causa del caudal afluente al embalse, hubiese causado un aumento creciente de la velocidad de las aguas en el respectivo túnel de descarga, hasta límites que hubiesen hecho prácticamente imposible cualquier intervención posterior y se hubiera producido un desastre técnico de consecuencias difícilmente previsibles”, resalta el autor en la página 530 del libro.

Detalles de la operación
El caudal en el río Paraná era el máximo permitido para el cierre (12.000 m3/s). Sin embargo, habían caído fuertes lluvias en la cuenca del Paraná y se pronosticaban mayores salidas. Para reducir efectos transitorios, tanto hidráulicos como eléctricos, las 11 compuertas se cerraron con intervalos de 20 segundos. Veintisiete horas después del cierre, debido a la bajada del nivel aguas abajo, los seis paneles superiores eran visibles; y con 34 metros de carga hidrostática en el panel superior y el inicio de la compresión de las almohadillas elásticas, la mejora del sellado fue muy evidente.
La compresión de los cojines se completó con una carga de 45 metros en el panel superior. Esto fue 52 horas después del cierre, momento en que siete paneles eran visibles. En este punto, la estanqueidad de las compuertas era tal que las fugas fueron prácticamente nulas.
Creación del lago artificial
La construcción de la represa de ITAIPU creó un lago artificial de 170 kilómetros de largo, con una profundidad máxima de 170 metros y una capacidad de almacenamiento de 29.000 millones de m3 de agua. El lago tiene una superficie total de 1.350 km2, de los cuales 780 km2 se encuentran en territorio brasileño y 570 km2 en territorio paraguayo. Esto resultó en importantes cambios ambientales en la cuenca del río Paraná, la séptima en orden de magnitud en el mundo, con una superficie de 30.000 km2.






