En el marco del proyecto Retorno Social, impulsado por Itaipu, becarios de la entidad que llegaron de Ciudad del Este, participaron el sábado 9 de julio, de una minga ambiental en el Barrio San Pablo. Los estudiantes, juntamente con técnicos de SENEPA, FF.AA, SEN, dialogaron con los vecinos y eliminaros criaderos de mosquitos.
La metodología de intervención caracterizada por una acción rápida y eficiente, con el despliegue de gran cantidad de personas, exige una buena articulación y uniformidad de criterios. Desde esta perspectiva, la operación realizada tanto por los jóvenes becarios, como los funcionarios del Servicio Nacional de Erradicación del Paludismo (SENEPA), Fuerzas Armadas, Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) e Itaipu, dejan una acertada lección, al insertarse en un barrio desde un trabajo en equipo, con soportes de conocimientos adecuados y la organización de Brigadas para abarcar todas las manzanas.
Según datos proporcionados por Karen Rivas, técnica del área de Responsabilidad Social, el operativo contó con los siguientes voluntarios: SENEPA se comprometió con 27 funcionarios, una camioneta y un minibús; las Fuerzas Armadas dispuso 142 efectivos, 5 camiones y 2 camionetas; Itaipu, movilizó a 88 becarios, 11 empleados, 3 buses, 2 camionetas y 3 autos.
Barrio San Pablo, con infestación larvaria muy elevada
La determinación de realizar la tarea con los jóvenes becarios en el Barrio San Pablo, está directamente relacionada con el nivel de infestación larvaria que se detectó en este lugar. “Este barrio tiene un índice de infestación que llega a 10,20, cifra considerada muy elevada. Se considera, por tanto a este lugar, como de alto riesgo”, comentó Rivas.
El dengue, un problema cultural-ambiental
Con mucha experiencia en el área de combate al mal del dengue, Carlos Guido Rivas, jefe del Programa Nacional de lucha contra el Aedes aegypti, manifestó que “se está priorizando el trabajo en zonas con índice de infestación larvaria muy alta y donde existe todavía notificaciones de casos”.
“Lo principal es eliminar los criaderos, no permitiendo la acumulación de agua en recipientes. Si no permitimos que nazcan los mosquitos, no vamos a tener dengue”, sostuvo Rivas.
El Aedes aegypti, un mosquito domiciliario
Al ser un mosquito que prefiere vivir en los domicilios, la estrategia de lucha para erradicar el mal tendría que centrarse en lograr que la gente visualice la peligrosidad del mismo, más todavía cuando se trata de un fenómeno de difícil control, ya que puede estar escondido en lugares no visibles pero con gran capacidad de movimiento y letal picadura.
“Se cría en las viviendas y a diferencia de los anofeles, que se reproducen en aguas de ríos y arroyos, el Aedes aegypti prefiere visitar y quedarse en el hogar. Por ello, la estrategia debe ser encarada entre todos los ciudadanos. Es que si estuviéramos preparados no tendríamos problemas con este mal que aqueja cada año a nuestro país”, reflexionó Rivas.
Para avalar su análisis, citó una encuesta realizada por el Ministerio de Salud a fines del año 2010, donde se constató que el 96 % de la población tenía conocimiento sobre cómo actuar, pero contradictoriamente, en la vida práctica no se reflejaba el dato, ya que cada año, aumentan los casos febriles.
“Sabemos lo que tenemos que hacer, pero no lo hacemos. Es un problema cultural. Necesitamos cambiar nuestro hábito. Vale la pena destacar, que en los últimos años, la malla curricular de los niveles educativos escolares, ya tienen en cuenta el problema del dengue. Los niños, que ahora están estudiando el tema, van a tener otra cultura, donde les va a costar entender a esa generación que tiraba sus basura en la calle o dejaba en cualquier lugar su recipiente”, destacó Rivas.
“Los jóvenes están siempre