El programa cuenta con dos centros abiertos, en un de ellos ya están protegidos 40 niños, entre los que se encuentran menores de edad de la parcialidad Mbya Guaraní provenientes de Puerto Yguazú, Argentina. Uno de sus fines es incidir en una futura línea de acción interinstitucional en el marco de una política nacional de Gobierno.
El convenio fue suscripto a partir de la experiencia del plan de urgencia de atención a niños indígenas en situación de calle, plan que también fue apoyado por la Itaipu Binacional, el año pasado.
“Creemos que es la primera vez que se hace un trabajo interinstitucional en forma sistemática en Ciudad del Este, con la intención de superar aquellas acciones generadas para paliar urgencias durante el verano o el invierno”, manifestó Eva Pereira, técnica contratada por la entidad para coordinar el proyecto.
Puntualizó que el trabajo implica “un recorrido de ir conociendo, haciendo y proponiendo también una propuesta de carácter más interinstitucional y sistemático que se proyectó como una línea de acción o política de Estado”.
Mencionó que el Instituto Nacional del Indígena (INDI) hasta el momento no tiene una presencia real en el proceso de construcción de este trabajo, que es nuevo y la metodología se va construyendo con la gente.
Los aspectos que hay que fortalecer en este proceso se relacionan con la participación de otras instituciones del Estado, porque se partió de un plan de emergencia con la articulación de acciones entre las instituciones públicas. Con esta articulación se planteó una mesa de participación protagónica que apuntó a visibilizar la problemática, según significó.
También se busca apelar a otros mecanismos relacionados al Presupuesto General de Gastos de la Nación donde se incluya en los programas nacionales de atención de la niñez indígena en situación de calle, conforme explicó la coordinadora.
Agregó que no solamente es una cuestión de asistencia, sino una mirada integral a esta problemática que es consecuencia de un problema de fondo que se tiene a nivel país, el cual se visualiza con fuerza en la calle.
Enfatizó en este contexto, que se trata de atender a la gente que ya no tiene territorio donde vivir, ni formas de sobrevivencia, o de opción para proyectar la vida dentro de esa situación de pobreza y de expulsión de sus comunidades. “Por lo tanto hay un problema de fondo que hace montón de años esta instaló en el país”, acotó, Pereira.
Los programas de asistencia apuntan a una respuesta mucho más profunda de la problemática. “No podemos dejar morir a niños ante nuestros ojos, lo que tratamos es asistirles, lo cual queda corto al analizar la grave problemática de los pueblos indígenas, proceso en el que trataremos de apuntalar una línea de acción en el marco de una política del Estado”, señaló.
Los menores de edad atendidos mediante este programa apoyado por Itaipu no son generalmente del Alto Paraná, ya que provienen mayoritariamente de los departamentos de Caaguazú, Guairá y Caazapá, según un estudio realizado a partir de la ejecución del plan de urgencia en el 2011.
Pereira mencionó que hay niños en situación muy extrema por el consumo de drogas y atendiendo al espacio geográfico, porque un territorio de frontera, hay niños y niñas de Puerto Yguazú, Argentina de la parcialidad Mbya Guaraní, que vienen atraídos por la atención que se está generando en Ciudad del Este.
Para este caso, se está planteando analizar posibilidades de retorno aunque los niños que vienen del otro lado de la frontera carecen de identidad y todos alegan que ya no tienen familia.
Un denominador común entre todos los niños indígenas y adultos que están en la comunidad del vecino país es la falta de documentación, por lo que se tratará de enfocar esta situación con el consulado argentino.
El centro abierto constituye un sistema que implica la atención en calle y albergue transitorio durante las 24 horas en el hogar Santa Teresa, ubicado en el barrio 23 de Octubre y el abordaje en las comunidades de origen. Esta metodología se tiene pensado igualmente realizarse en la comunidad de Caaguazú.
Programa de protección inmediata
Un promedio de 40 niños nativos actualmente son acogidos en el centro abierto habilitado en el barrio 23 de Octubre, donde reciben alimentación, refuerzo escolar, recreación, deportes, reanimación de la cultura guaraní (danza, rezo, canto) en un espacio cultural creado generalmente para el horario nocturno.
“Creemos que en un año se puede instalar esto con la proyección de inversiones para que se incluya el próximo año dentro del presupuesto de la Secretaría de la Niñez y Adolescencia”, expresó Eva Pereira.
El aporte del área de